Defectos de Carácter

Defectos de Carácter

Hablar de los defectos es un tema complejo, incómodo y hasta molesto, debido que algunas personas les resulta difícil el reconocerlos en si mismo y aceptarlo en los demás.

En el siglo IV un monje asceta llamado Evagrio Póntico, conocido por ser un escritor, pensador y orador, realizó una investigación sobre las diversas formas de tentación, diseñó una lista que él llamaba pensamientos malignos. En un principio estas afirmaciones servían para que sus lectores ubicaran el proceso de la tentación. Aunque los conceptos no son acuñados originalmente por él, propuso esta lista que durante años estuvo vigente: Los ocho patrones del mal pensamiento son la gula, la avaricia, la pereza, la tristeza, la lujuria, la ira, la vanidad y el orgullo.

Casi dos siglos después, Gregorio Magno, sacerdote y papa de la iglesia católica, aprobó e hizo oficial una lista que refinó Juan Casiano, sacerdote rumano, que básicamente consistía en combinar la acedia y la tristeza en lo que hoy se conoce como pereza. Gregorio anuncio la lista que se utilizaría hasta nuestros días, y que el crsitianismo adoptó para medir, de cierta forma, la conducta moral del individuo:

Estos defectos de carácter o pecados capitales son: Lujuria, Gula, Avaricia, Pereza, Ira, Envidia y Soberbia. Se dice que son capitales, no por la gravedad de ellos, sino por que de ellos se generan otras tentaciones, pecados o complicaciones.

  • Orgullo: Arrogancia, vanidad, engreimiento, excesivo de amor propio. Deseo por ser más importante o atractivo que los demás.
  • Lujuria: Es un apego desordenado a los placeres de la carne, un desequilibrio entre pasiones y la razón, una autocomplacencia, de manera egoísta. Es el placer por el placer. Destruye el cuerpo, lo envilece y envejece.
  • Envidia: Es la tristeza por el bien de otros, es la visión despectiva, hastiada u odiosa del bien del prójimo o de su forma de ser. Codicia bienes o personalidades ajenas.
  • Avaricia: Un apego desordenado a atesorar riquezas, un excesivo amor al lujo y la comodidad. Para el avaricioso la felicidad descansa en los bienes de la tierra y se vuelve esclavo del dinero, confunde tener con ser y cree que vale más por lo que tiene.
  • Ira: Pasión del alma que mueve la indignación y enojo, cólera irritación grande, deseos de venganza. El iracundo es un ser infeliz ya que sus deseos de venganza se vuelven obsesivos y como es cobarde esos deseos los realiza en el pensamiento y los matiza con torturas imaginarias.
  • Gula: Es el abuso y la entrega desordenada del legítimo placer de comer, beber, y de los medios necesarios para la conservación.
  • Pereza: Vicio que aleja del trabajo, y del esfuerzo. Flojera, descuido, tardanza, lentitud. Andar con tristeza y tedio. Proceder lentamente, con disgusto, negativa a aceptar el esfuerzo, falta de amor a aquel o aquellos por quienes se trabaja.

Por supuesto, esto solo es una manera de clasificar tus conductas insanas, aquellos comportamientos que te han generado problemas en tu vida, en tu entorno, tanto familiar, laborar, personal, social y emocional.

De manera que hay que tener presente que existen siete virtudes que contrarestan estas conductas, y que son propias del ser humano; éstas necesitan ser desarrolladas y son cualidades del ser. Entonces las virtudes que deberías desarrollar son: Humildad, Castidad, Templanza, Generosidad, Caridad, Tolerancia y Diligencia.

En nuestra experiencia hemos llegado a la conclusión de que es necesario una revisión interna constante y perseverante para poder vivir mental y emocionalmente equilibrado. Es imperante ser asistido en este hábito de observación para recibir ayuda de profesionales o personas a fines a nuestro problema. Hemos descubierto que el método de grupos de autoayuda cumple con algunos de los requisitos para completar de manera exitosa las prácticas de la observación y desarrollo emocional.


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